1 de septiembre de 2010

Texto - Verdadera belleza

Mi nombre es Jessica y nací un 6 de Octubre bajo el signo de Libra, en el año del mono con la protección del Serbal.

Soñar es uno de mis atributos principales, porque soñando alcanzo límites impensables en la vida cotidiana.
Soy capaz de llorar al oír una canción, aquella cuyas notas penetran mis oídos y llegan a lo más hondo de mi consciencia. Es así cuando soy capaz de crear y dejarme llevar por mi imaginación, cosa que hago en inmensas ocasiones.
Me gusta escribir, todas las experiencias sin vivir que a mi mente acuden automáticamente cuando el sonido mueve las palabras. A veces no es necesario y forman solitarias las cadenas de ésos textos que me surgen.

Amo el amor verdadero, la naturaleza esplendorosa. No me gusta perderme ni un sólo detalle de la existencia. Considero bello desde un animal naciendo hasta un ser en su putrefacción; porque eso quiere decir que ha vivido, ha podido contemplar la vida. Y que como todos, se somete al inevitable ciclo que la condiciona.
Considero bello un paisaje, un cielo nublado. La luz reflejada en el lago, un eclipse solar. Todo fenómeno meteorológico, todo astronómico; los animales en su libertad, las personas dominadas por sus pasiones.

Respirar el aire con humedad de la precedente lluvia; la tierra mojada, la hierba fresca. Observar la tormenta, los rayos caer, el relámpago nacer.
Ver la lluvia caer, observarla y deleitarme con el chasquido de las gotas al chocar contra la superficie.
Cerrar los ojos... sentirla.
Notar el frío en mi piel. Sentir los vellos en punta cuando el escalofrío me recorre lentamente.
Un instinto en mí despierta. Una tranquilidad reconfortante que me permite respirar tranquila y sonreír.

Me gusta el sonido del mar. Ver las olas romper. Observar un atardecer. Ver una hoja caer.
Pasear entre árboles, entre matorrales y flores. Mirar al cielo y girar sobre mí misma sintiendo el suave viento rodearme. Me deleito con los pequeños placeres que proporciona la naturaleza. Son las cosas que me hacen feliz.

Observar el cielo nocturno y crear constelaciones. Mirar con los ojos llorosos esa belleza e imaginar qué hay más allá, muy lejos, más lejos de la Vía Láctea. Ver el resplandor de una fugaz y desear pedir un deseo que no dio tiempo; pedirlo repetidas veces con el corazón para sentirnos más libres, aunque sepamos que ése no será un factor que influya en hacerlo realidad.

Oír un “te quiero” frente al fuego centelleante de una chimenea de una pequeña caballa de dos plantas, desde cuya buhardilla angular se observe el inmenso firmamento.

Caminar por los parajes de Noruega. Finlandia. Escocia. Japón y Nueva Zelanda. Estados Unidos. Francia... Viajar...

Darse cuenta de que la vida, debe vivirse. Darse cuenta que no sólo consiste en respirar y realizar un desahogo sexual rutinario.
En ella hay muchas cosas por sentir, por descubrir. Impulsos, deseos, sensaciones, sentimientos, ansias. Abrir los ojos a la vida y las alas a la libertad.
Caminar hacia lo desconocido, por un camino indefinido que conduce a un lugar aún por ver.
Perseguir los deseos, los sueños. No rendirse al caer.
Volar.

Ansias de conocerlo todo. De saber el por qué. Antropología, Filosofía, Psicología, Biología y Química. Astronomía, Arte, Literatura e Historia. Música. La evolución. El conocimiento de una célula. El por qué de un crimen.

Dejarse llevar con las teclas de un piano. Las cuerdas de un violín, de un arpa. El tintineo mágico de la música...
Hacer el amor envuelto en una orquesta.
Gritar.

Llegar al lecho con una vida experimentada llena de sensaciones y sobretodo, con una verdadera sonrisa.

31 de agosto de 2010

Poesía - Me encanta

Me encanta respirar el fresco y puro aire de la noche.
Me encanta la gente que sueña como yo.
Me encanta un suspiro por amor,
el miedo a crecer, con ansias, a la vez.
Me encantan las personas que viven para una revolución.
El olor de las flores, el olfato del mar.
Me encanta quien imagina,
quien crea, quien quiere progresar.
Pasear por el casco antiguo de la ciudad,
observar un pájaro piar.
Cerrar los ojos, y crear... mi fantasía.
Me encanta imaginar que me besas.
Crear mi mundo a tu lado.
Me encanta cuando el humano interactúa con la naturaleza.
Me encantan las personas que se estremecen con una canción.
Me encanta tu mirada y tu sonrisa.
Me encantas tú.

Texto - Historia del imposible

Sabía lo que sucedería desde el momento en el que entré en aquella sala. Preveía que aquella sensación de anhelo regresaría de una forma fuerte y arrebatadora. “Sé fuerte” me decía. Pero me resultaba imposible destruir esas cadenas de sentimientos que se agrupaban desbocadamente por todo el espacio de mi sustancia. Consecuentemente, tremendas ganas de desbordar esa sensación por mis cuencas oculares se crearon, pero me contuve por moderación. Sonreía sin apetecerme.
Pero ante mí se encontró aquel tremendo ser motivo de mi frustración recóndita y extensa que me provocaba las ganas de llorar.
“Sé fuerte” volví a repetirme.

Inevitablemente...
                                     ...mis lágrimas rodaron por mis pómulos níveos de la impresión.


Huí. Corrí, a un rincón de algún lugar sin importancia; daba igual al que fuese con tal de refugiarme y sentirme oculta de la multitud que iba dilatándose por aquel espacio.

Pensamientos perturbaban mi ser. Éstos no eran simples, ni tampoco complejos, simplemente inadecuados. Inadecuados para una persona como yo, una persona que presenciaría un futuro lejos de personas como él, lejos de él.
Pero no podía controlar aquellos impulsos enjaulados, aquellos únicos que siempre contenía por no dañar ni asustar a las correspondientes entidades.

Debía guardarlos en mi fuero para siempre, y dejar de llorar por su presencia o ausencia en constante cambio.
Debía “ser fuerte” y asumir la distancia, kilométrica a pesar de la cercanía, inevitable por las circunstancias que el destino impuso.

Me acurruqué sobre mí y cerré mis ojos empapados mientas apoyaba la cabeza entre las piernas. “Nunca” pensaba. “Nunca”. Oí una voz en mí.
“¿Por qué decir nunca? ¿Acaso el futuro se conoce? No. El futuro es una porción del tiempo desconocida, una dimensión aún por ver, que se aproxima y marcha según avanzamos por la travesía de la vida. Se puede prever, especular o predecir, pero no con certeza y seguridad. Dudemos del futuro.”
Aún así, mi alma no permanecía tranquila. “Nunca” repetía una y otra vez, inconforme con la situación, triste, inunda en la plena nostalgia de un ayer moderado pero incompleto.

“Nunca, pero... sé fuerte” Ahora sumada esa negativa palabra, repetía una y otra vez la frase en mi interior.

Miré dentro de mí y encontré una sombra tumbada en aquel océano intrínseco. Era yo. Permanecía inmóvil en aquella nocturnidad eterna e infinita a modo de cadáver. No gesticulaba, no parpadeaba; fijaba su mirada en su propio caos interno. Ya no brillaba, ya no pensaba, ya no deseaba.

Observando su oscuridad interior de la cual no podía salir, vi un punto blanco. Lo miré detenidamente, especulando qué podría ser. Corrí hacia él y rocé mis pestañas embadurnadas con el rímel la circunferencia del punto, que se volvió del tamaño de una canica.
Vi a una niña llorando. Le pregunté inevitablemente qué le sucedía, y me dijo “has dejado de desear”. “¿El qué?” le pregunté.
-“Has dejado de desear la vida. Has dejado morir la llama del querer, la llama que impulsa tu cuerpo a sonreír”.
-Sigo sonriendo.
-“Finges sonrisas, falsas sonrisas. Ya no ríes, ya no lloras de felicidad. Ya no sueñas, ya no deseas avanzar. Te estancas en un mundo idílico e improbable de pasar”
-Eso es mentira. Yo vivo, quiero la vida.
-“No vives, estás muerta. Muerta interiormente, ¡mírame llorar! Soy tú en tu infancia soñadora y esperanzada, que deseaba ser, soñaba con tener, ¡nunca se rendía y siempre se levantaba al caer!
Mira lo que tienes y deseas y ve a por más que esté dentro de tus posibilidades y sueños, que no sean imposibles ni condicionados por entes ajenos. No permitas tu muerte por la imposibilidad impuesta por el destino, son pruebas que has de superar para conseguir completar el camino.”
-¿Qué camino?
-“El de la vida. La vida no es felicidad, la vida, con los deseos que sentimos en ella, es como un campo de rosas, donde éstas son los deseos de los humanos. Todos las quieren ver muy bonitas y aferrar esa belleza, aferrar su deseo. Pero esa belleza contiene espinas, que son los infortunios del destino respecto a la vida pensada.
Tú has querido acoger entre tus brazos esas rosas durante el viaje. Quieres llevarlas contigo a la meta, junto a tus deseos posibles. Haces bien, pero hay una rosa que contiene una espina muy punzante, y no eres la adecuada para portarla. Otra persona lo hará, otra a quien no le sangre al desearla y cogerla porque sea la adecuada para ella. Tú no lo eres. Mírate. Estás sufriendo, y al paso que lo haces cada vez más y más, las otras rosas que sí son tuyas caen y se marchitan al no tener tu esencia para alimentarlas”.
-¿Me estás diciendo que abandone la lucha?
-“No. La lucha ya la has abandonado. ¿Crees que eres más fuerte por sufrir y no ver más allá de tus lágrimas? ¿Crees que es de valientes abandonar tus sueños por un imposible?”
-No hay nada imposible.
-“Sí que lo hay. La firmeza y tozudez de un pensamiento harán que las cosas puedan ser imposibles o muy improbables. No te encierres en una esperanza tonta, en un sentimiento amargo aun bonito; sigue adelante, no abandones tus otras aptitudes. Despierta.”
-Pero...
-¡¡Despierta!!

Me sobresalté. La última imagen de la niña que vi fue su rostro gritándome colérica. La siguiente fue la de un compañero que vino a buscarme, el cual se turbó al ver mi estado azorado y despierto extasiado tras un supuesto sueño.
“¿Qué te sucede?” Preguntó. “Has estado llorando, ¿verdad?”
“Nada. Ya nada. A partir de hoy perseguiré mis deseos probables y admitiré el presente tal y como es sin apagarme por los imposibles.”

Poesía - Llorar

Llorar, llorar, llorar...
Llorar esperando un estado que no llegará.

Creía que había conseguido
desprenderme de esos fuertes hilos
que tensaban de mi luz a tu alma
que mi ser tanto y tanto amaba.

Creía haberte apartado
en mi más bello recuerdo
pero presencias cada segundo
de mi por ti apagado pensamiento.

Ya sí acabó todo,
ya sí soy esclava del dolor
pues no veré tu rostro
más que en el recuerdo de mi amor.

Ya no veré tus sonrisas,
tus manos, tu piel, tu color.
Sólo tendré la premisa
de que sin ti, moriré yo.

Poesía (enreversada) - El Amor

Porque el amor es un camino de cenizas fecundas,
la amistad un conjunto de sonrisas profundas;
a veces engañadoras, a veces reales
que sólo permanecen en segundos afables.

Porque en los momentos de odio pienso en amor,
en momento de amor rehuyo del odio;
tolerante me siento ante todo el placer
de sentirme querida, amada y querer.

Querer correspondencia, paz y reminiscencia
de todo recuerdo vivido y porvenir,
de todo aquel que mi alma completa
calmando el murmullo de la descontrolada sed.

Tu alma se agita tempestuosa en sus ojos
sangrientos del emane continuo del dolor;
chocaste en su fuero y un sentimiento de odio
de toda su calma fue el que nació.


Dañaste imperante esa felicidad constante
que parecía emanar de sus poros brillantes,
apagando su fuego y creando cenizas
que solo volaron revelando su vista.

La bella flor, alegre y esbelta
marchita, y seca crujiendo en el acto
su delicado cuerpo, de agradable perfume,
pálido, joven, pequeño y delgado

¡Oh!, soledad impetuosa, que se alza ante mi,
me acompañas por las noches, solitaria sin dormir
yaciendo cadáver en mi lecho, inmóvil
al llover en mi cara símbolos del dolor.

Querías complacer esa parte de tu alma
que rota quedó por ese amor incontrolable;
querías complacer ese “tú” del pasado
que lloró por amor tantos y largos años.

Mas mi presencia, inocente y piadosa,
aunque a veces en su pasado goza
intentando complacer promiscuos pensamientos,
pienso en el amor que por ti siento...
se esfuma cada suspiro de anhelo.

Mas tú como animal en celo
retomaste camino de la nostalgia,
Fortuna te mostró el final de tu deseo
que recogiste rememorando ayer amargo.

Rompiste bellas promesas ulteriores
donde creaste realidades falsas,
encendiendo una nueva y poderosa llama
que luego acabó por quemar mi sustancia,

destrozada, quedando oculta bajo la mentira.
¡Arrincona el pasado y vive el presente!
Los amores que no fueron antes
son ahora solo recuerdos inertes.


Me desvestiste pasional, de carne y alma,
descubriste profundidades inéditas,
te retozaste entre mis gracias femeninas
que yacían virginales y secretas.

Me acompañabas en constantes momentos
desde los más placenteros a los tormentos;
siempre conté con tu compañía que
me despertaba, y por las noches, dormía.

Empero la soledad ahora fenecida me hace;
por mis ojos sangre transparente brota,
arremolinándose en los charcos que me rodean.
Mirada perdida en un imperceptible punto del aire

y enmudezco, sin palpar en mis labios sonido,
que ahora pálidos sin color reposan.
Se sienten muertos, vacíos como mi individuo,
No son aquellas que besaste carnosidades fogosas.

Amores falsos, jinetes del desierto,
secando a su paso corazones bombeantes.
El frío cubre ahora como el hielo superficies
mi interior sin poderlo parar,

no me digas, vida mía
que lo nuestro sólo fue amistad.
Porque tus sonrisas fueron pura farsa
entonces, y ahora solo ansío llorar...

Te solazaste sin yo saber, con aquel amor
que jamás antes te dio ese placer;
más vale no dejarse llevar por los recuerdos...
o agoniza el presente y flamante querer.

Soy ahora como Eros, que te salvó
del abismo oscuro del dolor;
el tormento se anidaba en tu alma
y un despertar resurgió.

Renacimiento íntimo,
una nueva época de esplendor;
antes no te fue correspondida,
y ahora ¿es así como pagas mi amor?