Soñaba con estar, y ya estoy,
ahora sueño con volver y no he vuelto;
soñaba con olvidarte, y viniste,
soñaba con tenerte... y he muerto.
con palabras, gritos, tecleo, flashes, risas, aplausos, pases de hoja; la cucharilla removiendo un café, el sonido suave del auricular en la distancia...
29 de septiembre de 2011
Poesía - El fin del mundo ya podría llegar tranquilo...
...que al tenerte entre mis brazos nada ya es importante,
solo quiero seguir teniéndote conmigo
abrazado a mi pecho sin pensar en separarte.
Sigue siempre aquí, pues te quiero acariciar,
peinar dulcemente el cabello alborotado,
y dibujar en tu piel la silueta de tu rostro,
de tus brazos, de tu costillas, de tus bellos labios.
Labios de mis sueños, que soñé hoy y ayer,
unos labios que en fantasías con cariño palpé;
labios que deseo, labios que al cielo pedí,
labios que encontré, labios que en distancias vi.
Ya podría el diablo llevarse entera mi alma
que mi corazón seguirá postrado a tu existencia,
y mis sentimientos construyendo besos en el alba
sintiendo lo que siento sin necesidad de abstinencia.
Ya podría el diablo llevarse mi alma entera
que tus ojos seguirán siendo mi religión y ciencia,
amando así tu persona firme y austera
siempre, mientras el día a la noche acontezca.
2 de agosto de 2011
Poesía - Estrellas
Tengo ganas de volar por el espacio,
de sentirme cerca de aquellas estrellas
o de su venturosa luz...
Puesto que ellas son para mí tu madre:
fulgorosas, ideales y bellas,
y de las luces... naces tú.
Allá hay un reino, un mágico palacio,
y en tu sala cuelgan fulgentes telas
y sueñas sobre abedul
tus deseos y dudas abismales
que decoran enteras adeferas,
pues allá... eres sangre azul.
18 de julio de 2011
Poesía - Día 18
Ahí me haría yo un corte, que llegara hasta mis entrañas
brazo débil y piel fina, vena azul y delicada;
explota mi cerebro, revienta mi desolada alma;
enjaulada sin vida me hallo en esta maldita casa.
¡Socorro! Ansío que penetre el aire en mis pulmones
que haga emanar el oxígeno por mis tiernas venas;
cese el resonar ametrallador de los violines
que hace desgarrones de mi acuchillada conciencia.
Los árboles mueren y la vida se me resiente,
desaparezco y el diablo se ríe a mis espaldas
y mis ojos, perdidos, dejan caer unas lágrimas
que alimentan el sucio dolor de mi infierno ardiente.
¡Oh!, maraña de edificios que me salvaguarda
que entre sueños y aspiraciones mi vida aguarda,
un deseo: el tiempo, que tan sólo quiso una niña
fructificar y gozar, aun entre voces y riñas.
brazo débil y piel fina, vena azul y delicada;
explota mi cerebro, revienta mi desolada alma;
enjaulada sin vida me hallo en esta maldita casa.
¡Socorro! Ansío que penetre el aire en mis pulmones
que haga emanar el oxígeno por mis tiernas venas;
cese el resonar ametrallador de los violines
que hace desgarrones de mi acuchillada conciencia.
Los árboles mueren y la vida se me resiente,
desaparezco y el diablo se ríe a mis espaldas
y mis ojos, perdidos, dejan caer unas lágrimas
que alimentan el sucio dolor de mi infierno ardiente.
¡Oh!, maraña de edificios que me salvaguarda
que entre sueños y aspiraciones mi vida aguarda,
un deseo: el tiempo, que tan sólo quiso una niña
fructificar y gozar, aun entre voces y riñas.
12 de julio de 2011
Poesía - Día 11
Hoy yazco en los cielos, mañana lo haré en mis infiernos,
experimento altibajos cual balancín astral soy;
tu voz me decepciona cuando escapa de mis sueños
y presencia inexistente entre mis recuerdos del hoy.
No te tengo en ningún lugar: ni ahora, ni ayer ni mañana;
vives ufano tus días mientras yo me ahogo en mis lágrimas;
tu existencia entorpece mi vida, de dulce la torna ácida
pues tu ausencia es antojadiza y en breve consume mi ánima.
Quiero que me quieras como siempre he pretendido
o bien decepcióname como nunca he querido:
confío en tus palabras y en tu bella existencia;
ámame, u ódiame pero aparta tu presencia.
Hoy vivo entre mis gritos, mañana en el silencio;
tapaderas de la corroyente herida me construyo;
si me vienes con simpatía a la luz sucede un cencio
que augura que este amor será siempre tuyo.
Requiero que el destino obedezca mis plegarias,
hacerme del amor preparada boticaria;
mi cabeza está cansada y mi corazón abatido,
por favor, ódiame y condúceme al olvido.
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