7 de marzo de 2011

Poesía? - Seductor

♫ [  Portishead – Half Day Closing ]
Envuelta en un halo de misterio y de la oscuridad del habitáculo, sonriente e indiferente, con un trip hop suave de fondo, se haya su cautivadora presencia.
Se mantiene reclinado con desdén sobre su mesa.
Trajeado. Oscuro...
Me mira fijamente a los ojos y dispara con un gesto que, verdaderamente, me mata...
Una serie de tambores retumba violentamente en mi pecho.

-Un Vodka, por favor...-
un Vodka y me entrego
por completo a tu amor.

Sedada con tu aura, no dejo de mirarte.
Me controlo en estos momentos el apetito de abrazarte.
Quiero que seas esta noche mi gran acompañante...
aquél que haga de ésta una velada emocionante;
guardar así al fin el recuerdo de tus besos.
¡Tanto deseo!...

Querido seductor trajeado, encamíname,
cuelgo de tus hilos; aprisióname.
La luna hoy nos envuelve con su fragancia:
¡gocemos de una esporádica noche apasionada!

Vamos... déjate llevar por la suavidad de las notas
que en esta apagada sala con placidez tocan...
¡Desenvuélvete/me!

Texto - Pensamientos nocturnos de la vida y el amor

♫ [ The Righteous Brothers – Unchained Melody (From Ghost) ]
Esto es una epidemia. Una gran depresión de lo cercano y lo perteneciente a los 20. Peligroso número...
Últimamente me encuentro rodeada de palabras negativistas acerca de la soledad en el amor. Unas cinco personas -sin contarme- me han dicho que se quedarán solas en el futuro. ¿En qué se basan para confirmar tal cosa?
Supongo que, al igual que yo, dicen eso para recibir con mejor sonrisa ese amor que les espera en el futuro. Piensan que al ser negativos no sufrirán tanto si no llega, pero, en el fondo saben que sí llegará. La espera puede ser desesperante, mas cuando sientes que una persona especial penetra tu burbuja vital, la felicidad momentánea reina durante más que unos simples minutos. ¿Bien recompensada dicha espera?
Yo intento animar a esas personas con palabras positivistas de consuelo y resaltando sus cualidades, además de basarme en ejemplos y en esperanzas imperecederas de futuro. Mas, para mi propio ánimo, las palabras me son más difíciles de digerir. Mantengo esa esperanza pero vivo con el miedo de tener que perderla por chocar contra una realidad externa a mi verdad y a mi deseo.
Esta noche -y en otras ocasiones- miro atrás en el tiempo y me percato, mientras me maravillo, de cómo vivían el amor los jóvenes del pasado; nuestros abuelos, sus padres, sus abuelos... Todos han pasado por esta maravillosa edad que después se echa tanto de menos en la vejez. Ellos han sentido, han amado, han sufrido, han sido rechazados, han roto, se han casado... Y ahí están (¡y emparejados!). Nosotros nos frustramos, es inevitable: ésta edad... Pero cuando lleguemos a la de nuestros abuelos diremos: ¡pero qué muermos y tontos éramos! Tanto preocuparnos y precipitarnos por amor, cuando... eso llega solo :). No debemos correr por el tiempo; éste seguirá yendo a su ritmo mientras intentamos dar saltos sobre él. Es una lástima que, a más avancemos, más se adelantan las cosas en la edad de los nuevos individuos.
Y me encanta conocer las historias de las personas mayores, observar atenta cómo sonríen al recordar esos bellos momentos de juventud que ahora nosotros vivimos con cierta angustia. Me encanta escuchar baladas de los 60, o de los 80: cualquiera que me evada del mundo presente y me transmita la sustancia de aquella época, que viene a ser la misma en cuanto al sentimiento. Es precioso :). No puedo evitar sonreir o incluso emocionarme cuando me meto de lleno en las historias que mis abuelos me cuentan de su juventud. Probadlo, es genial. Ved sus fotos, sus rostros en esas inmortales imágenes y sus semblantes en esos momentos presentes de recuerdo. Atentos a sus palabras... Oídlas mientras ellos sigan aquí: son valiosos.
La vida... Todos pasamos por lo mismo, todos; no hay ser humano que pueda escaparse de las leyes de la naturaleza humana. La vida es así. Momentos de bajón, momentos de éxtasis; felicidades efímeras recompensadas por una mayor inesperada; llantos esporádicos. Tememos al futuro, pero, ¿para qué? Lo precioso se halla en aquello que no esperabas encontrar... u.u Y cuando lo hayas... Y también, en caminar por la vida, con tranquilidad... contemplarla, amarla. Disfrutar de sus detalles, no ir a por lo simple... Indagar, penetrar en ella; poder ver lo complejo, ver más allá de lo que la mayoría ve. Aw. Y disfrutar del amor, cuando... se encuentre mutuamente.

Yo tengo bien claro que no quiero encontrarme con cualquiera. Busco, o mejor dicho: "espero a que espontáneamente aparezca" alguien que rime conmigo. Que no tenga vergüenza de saltar, reír, gritar, correr, crear... un día cualquiera por un lugar cualquiera lleno de personas desconocidas. La gente, la gente... ¡la gente pasa de ti! Pasa tú de ella. Sé feliz, cumpliendo los pequeños deseos y placeres que hacen de tus días grandes maravillas. ¡¡Viveee!! Da pequeños pasos para llevarte muchos y bellos recuerdos a la tumba. Llora, pero de felicidad al decir: mi vida fue maravillosa. ¡Vive!

Poesía - Untitled

En un siniestro baile de máscaras
todos aparentan gran felicidad
Mas yo inicio una fúnebre marcha
hacia la muerte, ahogados en el mar

Es un mar de lágrimas,
salado y triste, sin más.
Todos dicen ser felices
pero, yo muero, y muero…
…sin paz.

5 de marzo de 2011

Texto - Una mañana cualquiera

Who Wants to Live Forever ~ ♪ [ Queen – Who Wants To Live Forever ]

Su alma quedó hecha trizas. Y ella lo sabía, era consciente, mas, ¿qué hacía? Era, o eso, o vivir en un engaño. Él debía asumirlo. Respirar hondo y concienciarse de la mutabilidad de la vida: nada es para siempre.
Ella, por otro lado, debía ser fuerte. Dejar de cubrirse con una máscara y enfrentarse a la realidad, su realidad. Estaba dolorida por el daño cometido, pero su razón la consolaba con que “era lo correcto”. Ahora debía dejarse alzar hacia una nueva vida, esa nueva vida que comenzó el 14 de febrero. Su debilidad le hacía pensar con frecuencia en que la soledad sería desde ahora su eterno amante. Pero, ¿en qué se basaba? ¿En una estúpida mala experiencia? Aquella la debía ver de modo positivo: le enseñó –aparte de “saber amar”- a saber reaccionar en el futuro ante situaciones –impensables, para ella- similares.

-Algún día…- se repetía constantemente – lograré alcanzar, por mí misma, esa felicidad.

¿Qué felicidad? La de compartir, junto a una persona de amor supremo mutuo, todas esas experiencias y pequeños placeres que, día a día, mes a mes, sabían hacerle sonreír y cantar cada día a una positiva realidad.

“Algún día”.

Lo mismo, para él: ahora se ocultaba tras una barrera, una burbuja anti-sentimientos. Debía llegar otra chica, mediante la suerte –la misma que tuvo al conocer a la presente- que rompiese sus esquemas.
Esto, y tras promesas de un falso “amor eterno”, serían una bomba para ella. Pero, resaltar que: ella eligió ese final, por buscar, para ambos, una persona ideal.

By Me. ♥

 † “Centrefolds”… bonito recuerdo. u_u

18 de enero de 2011

Texto - Historia ficticia. Hasta donde la música me lleve, escribo.

Esta historia la he creado en base a una película mental que me he creado yo sola al escuchar una preciosa canción. 
La lectura quizás no resulte fluida debido a la cantidad de puntos que he escrito, pero pretendía crear una lectura lenta que invite a la pausa larga, y que induzca al lector a dedicarse a la observación mental de lo que lee. 
Como ya he dicho, es totalmente ficticia. Está en primera persona porque me resulta más fácil escribir así, ya que me introduzco más en el papel.
[ Charlotte Gainsbourg – Time Of The Assassins ]
[
Duele…
Me duele muchísimo…
]

Necesito salir un rato. Pisar los charcos y olfatear el ambiente humedecido por las lluvias. Necesito sentir el frescor suspendido en el aire.
Tomo mi oscuro abrigo y mis botines marrones. Me envuelvo en mi bufanda favorita y me cuelgo mi cámara de fotos. Abro la puerta y me enfrento al exterior.
Las nubes dispersas pueblan el cielo. A lo lejos puedo observar algunos rayos de sol que dibujan espectaculares sobras entre los cúmulos. Inmortalizo esa bella escena.
Aún chispea y olvidé mi paraguas, pero no le doy importancia: me gusta que las gotas caigan sobre mi pelo.
Desenredo mis auriculares y pongo mi mejor música almacenada y, dejándome llevar por las notas, camino rítmicamente hacia cualquier lugar.  
Paso junto a los árboles del pequeño jardín que lindan con mi calle, sorteando después los semáforos en rojo que interrumpen mi escapada personal. Tomo un autobús, y me bajaré en la parada donde la canción que escucho ahora haya terminado.
Visito dos museos del nuevo arte. No logro entenderlo, pero lo admiro... e interpreto.
Observo a las personas que me voy encontrando por la calle. Pienso en ellas, en sus acciones: unas pasean de camino a comprar el periódico, otras van ajetreadas hacia sus destinos, probablemente rutinarios y pesados: lo puedo ver en sus rostros. Otras, pasean a sus mascotas. ¿En qué estarán pensando?
Cruzo un gran parque. Fotografío a un anciano en un banco mirando a la nada. ¿Pensará en su vida? ¿Se arrepentirá de algo? ¿Habrá dejado escapar sueños que ya no podrá alcanzar nunca? ¿ Quizás algún amor?
Llego a la costa, y camino por la mojada arena sin importarme el barro en mis zapatos nuevos. Miro hacia el cielo: las nubes se están marchando; puedo ver sus movimientos hacia el sur. Una bandada de gaviotas vuelan sobre mi cabeza. ¿Qué se sentirá al volar? Me encantaría poder experimentarlo. Cierro los ojos e imagino. Aprieto fuerte mi cámara y lleno mis pulmones de un aire puro y marítimo, dejándome llevar por el sonido de las olas, la suave música de mis auriculares sobre mis hombros, y la imaginación.
Sigo paseando y llego a unas rocas que precipitan en el agua. Mi reflejo en ésta me hace pensar acerca de mi existencia: ¿quién soy? ¿qué hago aquí? ¿cuál es mi razón de vida?

Continúo con el paseo y me acerco a una cafetería con mis zapatos manchados de arena. Menos mal que los granos no han entrado dentro; sería bastante incómodo andar así. Me siento en una de las mesas y pido un café. Observando a todas las personas que desayunaban en aquel lugar, te vi.
Te vi.
Pero no te dije nada.
Mantuve la mirada fija en ti durante toda mi instancia, pero no te diste cuenta de mi presencia. No notaste mis ojos clavados en tu nuca. No quise acercarme, no quise molestar. Una bonita chica estaba a tu lado sentada. Llevaba los labios rojos y el pelo liso. Era muy guapa.

Me dolió muchísimo.

Te vi, y me arrepiento de no haberte dicho nada.
El destino me llevó hacia ti… Espero que vuelva a suceder; pero en un lugar donde sólo estemos tú y yo. Donde la chica de los labios rojos sea yo.
Pues la razón de mi existencia la he encontrado, y eres tú.